13.1.07

Santa Coloma, ciudad olímpica

En Santa Coloma de Gramenet - ciudad cercana a Barcelona - observamos cómo las obras de rehabilitación de las calles se van completando, como en el caso de la Rambla San Sebastián, al ritmo olímpico de un tramo cada 4 años. Quizás sea casualidad, quizás en el Consistorio sean grandes amantes del deporte, o quizás simplemente sea una enorme casualidad que permite tener algo que inaugurar a finales de cada legislatura, con los carteles electorales ya calentitos en la imprenta.

Como yo me inclino más bien por la segunda opción, propongo desde aquí que el nuevo "edificio monumental" de la ciudad, que va a recibir el pomposo nombre de "Portal de la Vila", sea construído a razón de planta cada cuatro años y que constituya el puntal de nuestro futuro proyecto olímpico para el 2016. Tome nota, señor alcalde...

8.1.07

Cataluña y la investigación, ¿qué modelo de país?

Durante estos días he estado cumplimentado la solicitud para entrar en las listas de interinaje convocadas por la Generalitat de Catalunya para cubrir plazas de profesor de secundaria. No quisiera entrar a valorar cómo se han convocado y otras cuestiones de valoración de los currículums individuales de los aspirantes, porque tampoco dispongo de una información exhaustiva sobre la cuestión. Pero de todo el proceso me ha sorprendido sobremanera un aspecto en concreto del apartado de méritos, que me parece tan absolutamente escandaloso - al menos en mi mentalidad - que no puedo dejar de comentarlo.

Se trata de la valoración que se da a la obtención del título de doctorado. En este apartado, se especifica que la puntuación por cada doctorado completado - tesis doctoral incluída claro - es de 5 puntos. La cifra de por sí no tiene significación, pero cuando la comparamos con, por ejemplo, la valoración de los cursos de formación y postgrados, el semblante ya varía hacia la incredulidad. Resulta que para el Departament d'Educació de la Generalitat, 150 horas de cursillos - de esos en los que puedes limitarte a asistir y bostezar disimuladamente para no ofender al orador - es equivalente a un título de Doctor. En mi caso concreto, al no haber finalizado mi tesis doctoral, la cuestión me afecta de un modo relativo. Sin embargo, me preocupa cómo esto refleja el escaso prestigio y valoración que aún hoy en día tiene la investigación en Cataluña - en este caso concreto, pero también en el resto del Estado español -.

Desde hace algunos años se ha discutido en Cataluña el escaso impulso que la investigación científica ha recibido desde el sector público. La respuesta ha sido siempre unánime hacia la necesidad de plantear un país que apoye este sector como uno de los estratégicos para el futuro, máxime ahora que la primera industria del país, el turismo, parece tambalearse a medio plazo por el aumento de temperaturas previsto a raíz del cambio climático.

Sin embargo, y visto el resultado en los baremos de la administración catalana - en un apartado que no cuesta un duro de inversión, sino que se trata simplemente de un reconocimiento moral -, esas palabras no parecen más que un posicionamiento demagógico. Y, si uno además parte de la experiencia de tres años trabajando como becario con un sueldo escaso y sin seguridad social, se puede comprender que se sea abiertamente escéptico. Un escándalo, vaya...

6.1.07

Los Reyes Magos y Huntington

Esta tarde, mientras iba a realizar algunas compras de última hora, me tropecé con la tradicional cabalgata de los Reyes Magos. Se trata de una celebración de raíz católica que se realiza en España cada tarde del 5 de enero y que consiste en la bienvenida a los Reyes Magos de Oriente, los cuales según la Biblia fueron a adorar al recién nacido Jesucristo en Belén. Siguiendo con esta lógica, los Reyes se pasean en largas rúas repartiendo caramelos a los niños, y en la madrugada, mientras los niños duermen, entran en sus hogares para dejarles regalos, excepto a aquellos más traviesos que deben conformarse con carbón.

La cuestión es que mientras me abría paso entre la multitud, pude ver una gran cantidad de niños y madres musulmanes - ellas portando símbolos de su fe como el velo cubriéndoles la cabeza -. No dejaba de ser curioso observar aquella presencia en medio de una fiesta católica, ajena a su propia tradición. En aquellos momentos, un servidor, que es así de raro, pensó ni más ni menos que en Samuel Huntington. ¿Qué hubieran dicho el sumo sacerdote del choque de civilizaciones y sus acólitos al ver aquella escena?

Parece que los inmigrantes de otras "civilizaciones" como la musulmana no tienen problemas en observar y adoptar costumbres de otras culturas sin que ello resulte una rendición al enemigo ni una aculturación castrante. Quizás el esquema de Huntington era excesivamente rígido y dogmático, considerando las "civilizaciones" como entes impermeables entre los que únicamente cabe la competencia y no la colaboración, que resultaría mucho más práctica.

En cualquier caso, lo que es indudable es que el mundo musulmán recibe mucho mejor los caramelos católicos que las bombas occidentales.