Recientemente me explicaba un compañero historiador que trabaja como profesor de instituto una cosa que me dejó absolutamente perplejo. Resulta que entre los adolescentes está de moda - importada de Estados Unidos, cómo no - lo que se conoce como el tono mosquito para los móviles. Que no se precipite el lector... no se trata de un inocente zumbidito que emule el sonido del insecto. Es algo más refinado y bastante más perverso. Se trata de un tipo de sonido que sólo puede ser escuchado por el oído del adolescente y que es inaudible para los adultos.
Confieso que tal revelación me llevó a tal estado de estupefacción que no pude más que investigar sobre el fenómeno. Gracias a ello he podido comprobar que todo esto tiene una explicación científica bastante sencilla, pero curiosa. El oído humano va perdiendo capacidad de audición a lo largo de su vida, de modo que el numero de kilohertzios de un sonido que somos de percibir, también disminuye. Así, a partir de los 30 años no somos capaces de oír por encima de los 17 kilohertzios (a los 50 disminuye hasta 13 y a los 65 hasta 11).
Pues ocurre que el tono de marras tiene una frecuencia de 17 kilohertzios, de modo que los adolescentes lo pueden usar para recibir llamadas o sms en la clase sin que el adulto profesor se percate. Parece mentira, pero es real. Curiosamente, tal invención fue concebida por una empresa de seguridad que la ideó como elemento de disuasión en concentraciones de jóvenes violentos o vándalos, ya que es un sonido bastante desagradable y ensordecedor. Ahora, el invento de los adultos contra los adolescentes se ha girado en contra y además se está popularizando.
Supongo además que tendréis mucha curiosidad por comprobar si sois ya suficientemente viejos para no oírlo y que vuestros alumnos/hijos/sobrinos, etc. puedan tomaros el pelo. Pues bien, aquí os dejo un link para que lo podáis comprobar. Eso sí, os recomiendo que, por si acaso empecéis con el sonido de los altavoces bajo y lo subáis lentamente hasta completar la comprobación. Y... por si os pica la curiosidad, os diré que yo lo he probado esta mañana en plena biblioteca pública y sólo una persona que me acompañaba lo escuchaba. Posteriormente, en casa, y con los altavoces un poco más altos, sí que lo he podido oír. En fin, espero que me dejéis vuestros post comunicando si lo podéis oír. ¡Que haya suerte!
Blog personal en el que opinaré, desde mi perspectiva de joven historiador y docente, sobre temáticas políticas y culturales, sin olvidar la simple reflexión crítica sobre la vida. Aunque eso sí, por fortuna, ya no estoy en el paro...
26.4.07
Tono mosquito: el sonido para adolescentes
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23.4.07
Sant Jordi
Hoy se celebra en Cataluña el día de nuestro patrón, Sant Jordi. Parece ser que el tal Sant Jordi (es decir, San Jorge, en castellano) vivió en la zona de Capadocia (actual Turquía) allá hacia el siglo III. Nacido en el seno de una familia cristiana, su padre era también capadocio y sirvió en el ejército romano. Sin embargo, a la muerte de éste, su madre, natural de Judea, decidió volver a su ciudad natal junto a su hijo. Allí, Sant Jordi decidió seguir la carrera de las armas como su padre y empezó a subir en el escalafón del ejército romano, primero como Tribunus, después con el título de Comes y finalmente como miembro de la guardia personal del Emperador Diocleciano.
Sin embargo, su buena estrella cambiaría cuando el año 303 Diocleciano publica su Edicto de persecución de los cristianos, ante lo cual Sant Jordi se declaró en rebeldía. Capturado y torturado, Sant Jordi sería finalmente decapitado y, de ese modo, pasaría a engrosar las filas de los mártires cristianos.
Por lo que respecta a Cataluña, la relación con Sant Jordi se inició en 1094, cuando fue proclamado patrón de los caballeros después de que el rey Pere I ganase una batalla contra los sarracenos tras encomendarse a dicho santo. Más tarde, durante el siglo XV la festividad en su honor se extendió y su patronazgo nacional se consolidó a principios del siglo XIX.
Pero más importante que todo esto es la leyenda que se ha articulado alrededor de su figura. En la tradición catalana, ésta se sitúa en la villa de Montblanc (Tarragona), la cual se cuenta que vivía asolada por un dragón tirano que devoraba su ganado. Los habitantes, impotentes ante el apetito del dragón, que ya había acabado con los animales, decidieron ofrecerle diariamente como alimento a una persona del pueblo escogida mediante sorteo. Y de este modo, lograron apaciguar al dragón hasta que un día le tocó ser devorada a la hija del rey.
El monarca, a pesar de su dolor, no quiso evadir la ley y aceptó que la princesa se dirigiera a la muerte, pero para su fortuna, el caballero Sant Jordi apareció para dar muerte al dragón, cuya sangre vertida se transformaría en una rosa, y así librar a la bella doncella. El rey, agradecido, quiso casar a Sant Jordi con su hija, pero este rehusó explicando que había sido una revelación divina la que le dirigió a la villa y que como agradecimiento sus habitantes deberían ser buenos cristianos. A continuación, Sant Jordi desapareció misteriosamente.
Pero además hoy también celebramos el Dia del Libro, que recuerda las muertes de Miguel de Cervantes y William Shakespeare - pero también de un autor catalán, Josep Pla -. Los inicios de esta conmemoración son mucho menos poéticos y datan de 1926, cuando el escritor y editor valenciano afincado en Barcelona Vicent Clavel Andrés, propone vincular el día 7 de octubre a una jornada de promoción del libro español, cosa que es aceptada por el régimen de Primo de Rivera. En 1930, se decide trasladar la fiesta al 23 de abril y en 1995 la UNESCO universaliza el evento.
Por todo ello, es tradición que cada 23 de abril los varones catalanes regalemos rosas a las mujeres que tenemos en estima y, a cambio, las mujeres nos regalen un libro. De este modo, las principales calles de Cataluña - como las Ramblas de Barcelona - se llenan de puestos de venta de rosas y de tenderetes donde los escritores más reputados pasan el día dedicando sus obras. Así se conforma la que yo considero que es la mejor festividad que existe en Cataluña, y que es un día de paseos, relaciones sociales, cultura y belleza.
Sin embargo, su buena estrella cambiaría cuando el año 303 Diocleciano publica su Edicto de persecución de los cristianos, ante lo cual Sant Jordi se declaró en rebeldía. Capturado y torturado, Sant Jordi sería finalmente decapitado y, de ese modo, pasaría a engrosar las filas de los mártires cristianos.
Por lo que respecta a Cataluña, la relación con Sant Jordi se inició en 1094, cuando fue proclamado patrón de los caballeros después de que el rey Pere I ganase una batalla contra los sarracenos tras encomendarse a dicho santo. Más tarde, durante el siglo XV la festividad en su honor se extendió y su patronazgo nacional se consolidó a principios del siglo XIX.
Pero más importante que todo esto es la leyenda que se ha articulado alrededor de su figura. En la tradición catalana, ésta se sitúa en la villa de Montblanc (Tarragona), la cual se cuenta que vivía asolada por un dragón tirano que devoraba su ganado. Los habitantes, impotentes ante el apetito del dragón, que ya había acabado con los animales, decidieron ofrecerle diariamente como alimento a una persona del pueblo escogida mediante sorteo. Y de este modo, lograron apaciguar al dragón hasta que un día le tocó ser devorada a la hija del rey.
El monarca, a pesar de su dolor, no quiso evadir la ley y aceptó que la princesa se dirigiera a la muerte, pero para su fortuna, el caballero Sant Jordi apareció para dar muerte al dragón, cuya sangre vertida se transformaría en una rosa, y así librar a la bella doncella. El rey, agradecido, quiso casar a Sant Jordi con su hija, pero este rehusó explicando que había sido una revelación divina la que le dirigió a la villa y que como agradecimiento sus habitantes deberían ser buenos cristianos. A continuación, Sant Jordi desapareció misteriosamente.
Pero además hoy también celebramos el Dia del Libro, que recuerda las muertes de Miguel de Cervantes y William Shakespeare - pero también de un autor catalán, Josep Pla -. Los inicios de esta conmemoración son mucho menos poéticos y datan de 1926, cuando el escritor y editor valenciano afincado en Barcelona Vicent Clavel Andrés, propone vincular el día 7 de octubre a una jornada de promoción del libro español, cosa que es aceptada por el régimen de Primo de Rivera. En 1930, se decide trasladar la fiesta al 23 de abril y en 1995 la UNESCO universaliza el evento.
Por todo ello, es tradición que cada 23 de abril los varones catalanes regalemos rosas a las mujeres que tenemos en estima y, a cambio, las mujeres nos regalen un libro. De este modo, las principales calles de Cataluña - como las Ramblas de Barcelona - se llenan de puestos de venta de rosas y de tenderetes donde los escritores más reputados pasan el día dedicando sus obras. Así se conforma la que yo considero que es la mejor festividad que existe en Cataluña, y que es un día de paseos, relaciones sociales, cultura y belleza.
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Rajoy intentando recordar lo que declaró en el IRPF
9.4.07
El Sábado Santo Rojo

En el día de hoy se conmemora el 30 aniversario de uno de los episodios más llamativos de la llamada Transición Española, es decir, del viraje político que llevó a España del régimen dictatorial del general Francisco Franco a la actual democracia. Este acontecimiento es la legalización del Partido Comunista Español (PCE).
Para entender la repercusión de este fenómeno en la sociedad de la época hay que considerar el hecho de que el Estado franquista había fundamentado su política interna y externa en un furibundo anticomunismo. De hecho, esta característica fue el principal baluarte que Franco pudo esgrimir tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial para evitar la caída de su dictadura, del mismo modo que habían caído la mayoría de las dictaduras nazi-fascistas europeas. En plena Guerra Fría, España jugó hábilmente la carta anticomunista para conseguir el apoyo de los Estados Unidos, interesados por encima de todo en recabar apoyos en su cruzada contra la URSS. Ésto aseguró la subsistencia a un régimen que pondría bajo sospecha a todo elemento susceptible de ser marxista o similar.
No es extraño, pues, que para una gran parte de la sociedad española la decisión del gobierno del presidente de centroderecha Adolfo Suárez - hombre procedente del régimen y escogido a dedo por el rey Juan Carlos I - fuera todo un shock. Sin embargo, para otra parte de ciudadanos aquel 9 de abril de 1977 supondría un alivio y el final a muchos años de clandestinidad, en los cuales el PCE - gracias en parte a la propaganda que suponía la existencia de la URSS y, por qué negarlo, a la propia persecución del régimen, que de forma contradictoria consiguió publicitarlo más - pasó de ser un partido casi testimonial en 1936 a toda una potencia en la década de los 70.
La decisión de legalizar el PCE en España no fue en absoluto sencilla. La fecha escogida, un Sábado Santo, en medio de las vacaciones de Semana Santa, no fue baladí. Con ello se pretendía evitar toda posible movilización de protesta espontánea por parte de los sectores más reaccionarios. De todos modos, Suárez tuvo que aceptar algunas consecuencias, como la dimisión del almirante Pita da Veiga, Ministro de Marina, así como la protesta del Consejo Superior del Ejército. Además, Manuel Fraga, líder del partido derechista Alianza Popular, se escandalizaba públicamente afirmando que la legalización del PCE constituía "un auténtico golpe de Estado".
Todo ello no ayudaba en absoluto a la reforma. Sin embargo, otros elementos la facilitaban. Uno de ellos era la consciencia por parte de Suárez y los elementos más reformistas de la imposibilidad de llevar adelante un intento democrático sin autorizar legalmente al Partido Comunista, capaz en aquellos momentos de arrastrar una considerable fuerza social. Y el otro argumento era el ejercicio de moderación que los líderes comunistas españoles, liderados por Santiago Carrillo habían realizado, aceptando a cambio de ser legalizados la autoridad de la monarquía y la renuncia a la revolución. Con ello, España parecía homologarse a la situación de otros países europeos mediterráneos como Italia y Francia, donde los comunistas habían entrado en el juego democrático con líderes como Enrico Berlinguer y George Marchais, los cuales "curiosamente" habían celebrado una cumbre con Carrillo en Madrid en vísperas de la legalización.
Desde entonces, el PCE ha formado parte del arco parlamentario español de forma directa o indirecta, ya que desde 1986 se presenta dentro de una federación más amplia llamada Izquierda Unida. En todo este proceso, pues, el comunismo se ha ido disolviendo, primero por la fuerza de las urnas, que cada vez le dieron más la espalda durante los años 70 y 80, y después por el empuje de las ideas ecosocialistas dentro de la propia Izquierda Unida, lo cual está condenando actualmente al comunismo a ser una ideología nostálgica y para el recuerdo.
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