Pero hay zonas del planeta donde parece que los comportamientos racistas no son únicamente patrimonio de cuatro cromañones mal organizados, sino que permanecen latentes de forma más o menos evidente en la totalidad de una comunidad. Éste es el caso de la estadounidense ciudad de Jena, situada en la "sudista" Louisiana, donde la intolerancia es manifiesta desde hace ya un año.
La desgraciada historia se inicia en septiembre de 2006 cuando un estudiante del instituto local pide permiso al director del centro para hacer uso de un árbol situado en el patio del recreo. La pregunta parece bastante estúpida, si no fuera por un pequeño detalle. El árbol en cuestión es conocido como The White Tree ("El árbol blanco"), ya que su uso está reservado para los estudiantes blancos. Sí... ya sé que parece increíble en pleno siglo XXI, pero era así. Por fortuna, el director, en un ejercicio de sana cordura, autoriza su uso al estudiante negro. Lo lamentable es que el resto de la comunidad no demostró esa mínima inteligencia...

Al día siguiente, el árbol de la discordia amaneció con tres sogas colgadas de sus ramas, en una clara alusión al linchamiento de negros realizadas por esclavistas y movimientos por la supremacía blanca como el Ku Klux Klan. En definitiva, toda una declaración de intenciones, que sin embargo era calificada por parte de la comunidad blanca como una "simple e inofensiva broma". Naturalmente, el resto de la ciudad - especialmente los afroamericanos - no compartía ese benévolo criterio.
El resultado fue el inicio de una espiral de confrontación que derivó en agresiones mutuas. El primer episodio fue una paliza de un chico negro en un baile escolar y continuó con la amenaza de un chico blanco armado con una pistola a un grupo de negros. La resolución del conflicto en estos casos se saldó con sendas peticiones de disculpas y una surrealista acusación de robo al joven negro que arrebató la pistola a su agresor.Pero el incidente con consecuencias más graves llegó cuando los agresores fueron negros. El 4 de diciembre de 2006, 6 estudiantes negros propinan una paliza a un compañero blanco y son arrestados y acusados de tentativa de homicidio - algo bastante desproporcionado a tenor de los hechos reales y de que el agredido apenas necesitó atención médica y campaba a sus anchas en un acto social esa misma noche -. A partir de ese momento, se inicia una larga sucesión de despropósitos en la defensa y juicio de los 6 agresores, tales como la no presentación de testigos por la defensa pública en la primera vista realizada, el establecimiento de fianzas extremadamente elevadas o el procesamiento de menores de edad en tribunales para adultos.
Todo ello ha conducido a la indignación de la comunidad negra estadounidense - y del resto de ciudadanos con dos dedos de frente también - que se han movilizado ampliamente apoyando a los jóvenes juzgados y recurriendo la legalidad y constitucionalidad de sus juicios. Actualmente todo el proceso legal continúa abierto y uno de los estudiantes, Mychal Bell, permanece en prisión sin fianza condenado por cargos y penas de adulto, cuando en el momento de los hechos era aún menor.
Parece que los tiempos del esclavismo en el sur de Estados Unidos no está tan lejano en la mentalidad de algunos individuos, que están evitando con su conducta que los tiempos de los movimientos sociales negros queden definitivamente en el recuerdo. Esperemos que las grandes manifestaciones que se están produciendo en favor de los 6 de Jena - o The Jena 6, como se les conoce allí - tengan el efecto de restablecer la justicia y que representen un punto y final de esta funesta parte de la Historia norteamericana.

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